Hasta la saciedad: el controvertido sistema de verificación de Twitter plantea un problema de identidad en las redes sociales

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En el mundo de Twitter, el término «verificado» ha ido adquiriendo progresivamente un significado propio. Fue allá por 2009 cuando la plataforma de redes sociales introdujo por primera vez la codiciada marca de verificación azul, en un intento por combatir las cuentas falsas que se hacían pasar por otras personas, aportando credibilidad a los perfiles auténticos. 

Esta práctica, a la que pronto se sumaron los demás gigantes de las redes sociales (Meta, LinkedIn, YouTube, TikTok), adquirió rápidamente un nuevo propósito —aunque quizá un poco involuntario—: convertirse en un símbolo de estatus. Las redes sociales se convirtieron rápidamente en una lucha de clases entre los que tienen (la marca de verificación azul) y los que no tienen (todos los demás). 

El tema volvió a cobrar actualidad tras la adquisición de Twitter por parte de Elon Musk en 2022. Tras el anuncio de que los usuarios verificados tendrían que pagar 8 dólares al mes para conservar su marca de verificación, surgieron rápidamente debates sobre su valor y significado reales (es decir, símbolo de estatus frente a medida de seguridad), así como sobre las consecuencias de que cualquiera pudiera pagar por una función que antes requería una verificación previa.

Es en esta última parte donde el tema de la verificación de identidad cobra protagonismo, aunque no haya acaparado los titulares como otras oleadas de cambios constantes de Musk. Con el nuevo sistema de verificación (que forma parte del servicio de suscripción Twitter Blue), los usuarios verificados ya no tienen que someterse a una verificación de identidad propiamente dicha, al menos no al principio.

Verificación de identidad en la historia de Twitter

Desde su lanzamiento, la marca de verificación azul se concedía mediante un proceso interno de evaluación y revisión. Para confirmar que los usuarios destacados eran quienes decían ser en sus perfiles, Twitter puso en marcha un proceso manual de verificación de identidad, que finalmente se amplió para incluir solicitudes del público en 2016. 

Sin embargo, apenas un año después, Twitter anunció que suspendía temporalmente la aceptación de solicitudes en medio de la polémica sobre que la red social estaba verificando (y, por lo tanto, respaldando) a algunas personas indeseables, y con el fin de evaluar más a fondo los métodos de autenticación y verificación de la plataforma. 

No fue hasta 2021 cuando Twitter reactivó su programa de solicitud de verificación, renovado a partir de los comentarios del público. Fue un proceso con altibajos —Twitter volvió a suspender el programa aquel verano después de que se colaran algunas solicitudes falsas—, pero la empresa empezó a implementar controles automatizados (además de la revisión humana) para hacer frente al aumento de solicitudes de verificación.

También fue en 2021 cuando la empresa presentó la versión original de Twitter Blue, una suscripción mensual de 4 dólares que ofrecía a los usuarios funciones y ventajas exclusivas ―sin incluir la verificación―. 

Verificación de identidad en otras redes sociales

Por supuesto, Twitter no es la única red social que se enfrenta a una crisis de verificación de identidad. Aunque es habitual que la mayoría de las empresas con presencia digital apliquen un proceso KYC (Know Your Customer, «conoce a tu cliente») y verifiquen a sus usuarios, las redes sociales constituyen un sector único. Esto se debe, en gran parte, a la promesa de anonimato que ofrecen plataformas como Twitter y Reddit, que se diferencian de otras redes sociales (como Facebook y LinkedIn) que exigen a los usuarios utilizar sus nombres reales. 

Facebook, por ejemplo, puede exigir a un usuario que presente un documento de identidad para confirmar su nombre o permitirle acceder a una cuenta bloqueada. LinkedIn no podría existir sin la verificación de identidad, ya que el objetivo principal de la plataforma es establecer contactos profesionales en la vida real con fines de contratación y otras relaciones. 

Mientras tanto, varias redes sociales destacadas han comenzado a incorporar la biometría y otras tecnologías para diversos fines, incluida la verificación de la edad. Instagram utiliza la inteligencia artificial para comprobar si los menores de la plataforma mienten sobre su edad, analizando antiguos mensajes de cumpleaños. La aplicación de citas Hinge ha anunciado recientemente que va a poner en marcha un sistema de verificación de identidad mediante selfis en vídeo, en un intento por frustrar los intentos de fraude relacionados con estafas financieras.

Aunque el sector de las redes sociales está tomando medidas para mejorar sus prácticas de verificación de identidad ante la creciente proliferación del fraude, todavía no existen normas ni regulaciones establecidas, y muchos servicios de verificación son opcionales para los usuarios. Esto ha llevado a los gobiernos de algunos países (entre ellos Francia, Australia y la India) a proponer leyes que obliguen a las empresas de redes sociales a realizar comprobaciones de identidad a todos sus usuarios.

Anonimato frente a responsabilidad: qué nos depara el futuro 

Por supuesto, la principal razón por la que no existe una verificación de identidad generalizada en las redes sociales es el anonimato. Para muchas personas y grupos, una plataforma anónima como Twitter les ha permitido publicar tuits sobre abusos, activismo político, dificultades con su identidad sexual y otros aspectos que no se atreverían a compartir si se hiciera pública su verdadera identidad. 

Por otro lado, el anonimato ha sido una tapadera perfecta para los estafadores y otros actores malintencionados que buscan aprovecharse de unos protocolos de verificación de identidad laxos (o inexistentes). Más de 95 000 estadounidenses denunciaron pérdidas por fraude por valor de aproximadamente 770 millones de dólares originadas en las redes sociales en 2021, y la mayoría de las estafas estaban relacionadas con el comercio electrónico, las inversiones y las relaciones sentimentales. De hecho, más de una de cada cuatro víctimas de fraude en total durante 2021 afirmó haber sido engañada por un anuncio, una publicación o un mensaje en las redes sociales, según la FTC. 

Teniendo en cuenta que 4.6 mil millones de personas utilizan las redes sociales (casi el 60 % de la población mundial), el fraude de identidad es un problema que podría alcanzar proporciones gigantescas, y cuya lucha resulta igualmente titánica debido al enorme número de usuarios no verificados. 

En cuanto a Twitter, el plan de Musk para hacer frente a los estafadores y los bots mediante una verificación de pago tuvo un comienzo accidentado, como era de esperar, ya que Twitter Blue se vio inundado de cuentas suplantadoras, lo que obligó a la empresa a suspender el nuevo sistema tras solo dos días. Aunque Musk creía que una suscripción de pago disuadiría a los bots y a los usuarios malintencionados, y que la verificación de identidad seguiría realizándose a través de las tiendas de aplicaciones y los procesadores de pagos, está claro que persistirá un entorno de «Salvaje Oeste» si se dan prioridad a los beneficios de las suscripciones frente a los protocolos de seguridad. 

Musk admitió que «Twitter hará muchas tonterías» tras su adquisición, pero la verificación de identidad se ha convertido en un obstáculo inevitable para el gigante de las redes sociales, teniendo en cuenta hasta qué punto puede deteriorarse la imagen pública si aumentan las cuentas fraudulentas. La página «Cómo obtener la verificación en Twitter» cambiaba casi a diario durante la semana en que se lanzaron las verificaciones de pago, lo que demuestra lo volátil que es la situación.

https://twitter.com/yoyoel/status/1589804648894193664?s=20&t=nJISdfHkYV8C2DG6TkXJ3A

Antes de abandonar la empresa, el exdirector de Confianza y Seguridad de Twitter, Yoel Roth, abordó el tema de la verificación de identidad de forma más directa. 

«A largo plazo, creo que debemos invertir más en la verificación de identidad como complemento a la prueba de humanidad», tuiteó Roth el 7 de noviembre, cuatro días antes de dimitir. «La verificación de pago es una señal sólida (aunque no perfecta) de que se trata de un usuario humano, lo que ayuda a combatir los bots y el spam. Pero eso no es lo mismo que la verificación de identidad». 

De hecho, resulta bastante molesto que, en las redes sociales, no se puedan tener cuentas «verificadas» sin una verificación de identidad.

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