Lucha contra el blanqueo de capitales (AML)
La lucha contra el blanqueo de capitales (AML) hace referencia a un conjunto de normativas, leyes y procedimientos diseñados para evitar que el dinero obtenido de forma ilícita se disimule como fondos legítimos. Constituye una parte esencial de los esfuerzos globales para combatir los delitos financieros, como la financiación del terrorismo, el tráfico de drogas, la corrupción y otras actividades ilegales. El objetivo de las medidas AML es detectar, disuadir y notificar cualquier actividad financiera sospechosa que pueda implicar blanqueo de capitales.
La lucha contra el blanqueo de capitales se centra en diversos aspectos de las transacciones financieras, entre los que se incluyen la diligencia debida con respecto al cliente y las directrices de «conozca a su cliente», la supervisión y notificación de transacciones, la evaluación de riesgos y la adopción de políticas y controles internos en las entidades financieras. Esto incluye la verificación de la identidad de los clientes, la supervisión y el análisis de las transacciones para detectar anomalías, la implementación de mecanismos de notificación y el mantenimiento de registros exhaustivos para rastrear el origen y el movimiento de los fondos. El cumplimiento de la normativa contra el blanqueo de capitales es obligatorio para los bancos, las entidades financieras y otras entidades designadas, y su incumplimiento conlleva sanciones severas. A través de las medidas contra el blanqueo de capitales, las autoridades pretenden salvaguardar la integridad del sistema financiero, protegerlo frente a los flujos financieros ilícitos y contribuir a la estabilidad y seguridad generales de la economía.