Ley de Secreto Bancario (BSA)
La Ley de Secreto Bancario (BSA) es una ley federal promulgada en Estados Unidos para prevenir el blanqueo de capitales y otros delitos financieros. Exige a las instituciones financieras, incluidos los bancos, que implanten y mantengan procedimientos y controles específicos para detectar y notificar actividades sospechosas que puedan indicar blanqueo de capitales u otras actividades ilegales.
La BSA exige que las entidades financieras establezcan un programa sólido contra el blanqueo de capitales (AML), que incluya la identificación de clientes y la diligencia debida, la supervisión continua y la notificación de transacciones o actividades sospechosas, lo que se conoce como Informes de Actividades Sospechosas (SAR). Asimismo, exige a las instituciones financieras que mantengan registros de las transacciones, como los ingresos y reintegros en efectivo, las transferencias bancarias y las aperturas de cuentas, para facilitar investigaciones posteriores en caso necesario. Estas medidas ayudan a los organismos encargados de hacer cumplir la ley a rastrear y prevenir el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo, la evasión fiscal y otros delitos financieros, salvaguardando así la integridad del sistema financiero. El cumplimiento de la BSA es supervisado por la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), que se encarga de hacer cumplir la normativa y garantiza que las entidades financieras cumplan con sus obligaciones en la lucha contra el blanqueo de capitales y otras actividades ilícitas. En general, la Ley de Secreto Bancario constituye una herramienta fundamental en la lucha contra los delitos financieros, ya que fomenta la transparencia, la presentación de informes y la cooperación entre las instituciones financieras y las fuerzas del orden.