¿Qué es exactamente el robo de identidad digital? Y cómo puede combatirlo el sector financiero
El robo de identidad digital ha sido una amenaza desde la llegada de Internet, pero se disparó hasta alcanzar proporciones epidémicas durante la pandemia. De hecho, el número de casos se duplicó entre 2019 y 2020, lo que afectó a aproximadamente 1,4 millones de personas.
Por eso es más importante que nunca contar con una protección adecuada contra el robo de identidad.
El fraude de identidad digital sigue siendo frecuente hoy en día y continúa causando graves perjuicios a quienes lo sufren. Las entidades financieras pueden tener que hacer frente a costes de recuperación y gastos legales catastróficos.
Las empresas se ven afectadas por el deterioro de su reputación y la pérdida de ingresos que ello conlleva. Por su parte, las repercusiones que sufren los consumidores pueden ser devastadoras.
Las entidades financieras pueden verse profundamente afectadas por el fraude de identidad en línea, pero también se encuentran en una posición privilegiada para liderar la lucha contra este fenómeno. En este artículo, analizaremos en profundidad el fraude de identidad en línea, sus principales manifestaciones y las estrategias de prevención más actuales.
Análisis del robo de identidad digital
Definido oficialmente por el Ministerio de Justicia como «todo tipo de delito en el que alguien obtiene y utiliza indebidamente los datos personales de otra persona de alguna forma que implique fraude o engaño, normalmente con fines económicos», el robo de identidad digital suele adoptar alguna de estas formas:
- Robo financiero: El fraude financiero consiste en utilizar la información de identificación personal (PII) de alguien —como sus extractos bancarios, su número de la Seguridad Social y su fecha de nacimiento— para abrir cuentas, realizar compras y otras acciones similares.
- Robo de identidad médica: El robo de identidad médica consiste en sustraer los datos confidenciales de una persona para recibir asistencia médica, adquirir medicamentos con receta o un dispositivo médico, y/o presentar reclamaciones al seguro para obtener un reembolso.
- Robo de identidad sintética: Considerado actualmente como el tipo más extendido de fraude de identidad digital, el robo de identidad sintética se refiere a aquellos casos en los que el número de la Seguridad Social (SSN) robado a una persona se utiliza junto con una identidad falsa para obtener un préstamo, abrir una cuenta falsa o solicitar prestaciones públicas.
- Fraude de identidad mediante deepfakes: El robo de identidad mediante deepfakes utiliza la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático (ML) para reproducir la «imagen» de una persona, principalmente en lo que respecta a la voz y el aspecto físico, con el fin de eludir la autenticación biométrica, extorsionar y cometer otras actividades fraudulentas.
- Robo de identidad infantil: Menos frecuente (pero no por ello menos grave) es el robo de identidad infantil, en el que se utilizan los datos de identificación personal de un menor para obtener una tarjeta de crédito, un empleo o prestaciones sociales.
Los ciberdelincuentes utilizan diversos métodos, tanto básicos como sofisticados, para hacerse con información personal. Entre las tácticas más habituales se encuentran el hackeo directo, las estafas de phishing, el malware, el spyware, el registro de pulsaciones de teclas, el «SIM jacking», la ingeniería social, el «pretexting» y lo que se conoce como «credential stuffing» (o acumulación de nombres de usuario y contraseñas durante las filtraciones de datos).
Las consecuencias del robo de identidad digital
Las consecuencias, tanto para la reputación como económicas, que el robo de identidad digital tiene para las entidades financieras pueden ser devastadoras. Datos recientes publicados por LexisNexis muestran que los incidentes fraudulentos suponen a los servicios financieros un coste de 4,23 dólares por cada dólar perdido, unos costes que se deben principalmente a:
- Sanciones y multas
- Gastos jurídicos
- Interrupciones en la actividad empresarial
Otros sectores —compañías aéreas, empresas de transferencia de dinero, comercio electrónico— también se han visto muy afectados, con unas pérdidas acumuladas estimadas en 200.000 millones de dólares entre 2020 y 2024.
Para las personas, las consecuencias del fraude de identidad en Internet pueden ser devastadoras tanto a nivel emocional como económico. Recuperar su identidad puede llevar varios meses, sin contar el perjuicio que esto supone para su situación crediticia.
El papel de las entidades financieras en la lucha contra el robo de identidad digital
Prevenir el robo de identidad no es solo una obligación moral para las entidades financieras, sino que también es un requisito legal. De acuerdo con la Ley de Transacciones Crediticias Justas y Precisas (FACT), las entidades financieras deben contar con un programa específico para detectar, impedir y mitigar el fraude de identidad.
Al mismo tiempo, las entidades financieras pueden aprovechar las medidas existentes, mejoradas y emergentes para combatir el robo de identidad digital, concretamente a través de lo siguiente:
Protección de los datos de los clientes
Desde la información de identificación personal (PII) hasta los datos de cuentas bancarias y de tarjetas de crédito, las entidades financieras conservan una gran cantidad de datos confidenciales de sus clientes. Y están obligadas a protegerlos mediante medidas de seguridad de los datos financieros, una obligación que se ha vuelto cada vez más crucial (y vulnerable) a medida que los datos se han trasladado al almacenamiento en la nube y han aumentado las filtraciones de datos.
Proteger esta información también es fundamental para el cumplimiento normativo y la gestión de riesgos. Esto puede lograrse mediante herramientas habituales en el ámbito de la ciberseguridad financiera, tales como:
- Cifrado de datos
- Almacenamiento seguro y enmascaramiento de datos
- Protección antivirus
Aplicación de protocolos de seguridad sólidos
La protección de la identidad de un cliente comienza incluso antes de que se pueda abrir una cuenta. Los protocolos como el de «conozca a su cliente» (KYC) son obligatorios por ley en la lucha contra el robo de identidad, el blanqueo de capitales y otras formas de fraude financiero. También se utilizan para impedir que los suplantadores abran cuentas fraudulentas.
Además, las entidades financieras pueden perfeccionar los protocolos existentes, como:
- Autenticación de dos factores
- Cifrado Secure Socket Layer (SSL)
- Sensibilización y formación en materia de seguridad de los empleados
Vigilancia de actividades sospechosas
En virtud de la Ley de Secreto Bancario (BSA), las entidades financieras tienen la obligación de llevar a cabo un seguimiento continuo para detectar y notificar actividades sospechosas a la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN).
Gracias al uso de programas informáticos cada vez más avanzados, los bancos pueden detectar prácticamente cualquier actividad que se salga de lo habitual, como:
- Transacciones inusuales
- Depósitos mixtos
- Transferencias bancarias recurrentes
Las entidades financieras pueden detectar y evitar el robo de identidad identificando y notificando las anomalías antes de que la situación se agrave.
Prestar apoyo y asistencia a las víctimas de suplantación de identidad
Muchos bancos, empresas de tarjetas de crédito y otras entidades financieras cuentan con programas de protección para ayudar a las víctimas del robo de identidad a recuperar el dinero de las compras fraudulentas. Además, se puede formar al personal específicamente para que ayude a los clientes a gestionar las consecuencias emocionales del fraude de identidad en línea y a recuperar las identidades robadas, lo que, en última instancia, puede contribuir a fidelizar a los clientes.
Tecnologías emergentes en la prevención del fraude
La proliferación de los robos de identidad digital tiene un lado positivo: no dejan de surgir tecnologías de seguridad innovadoras.
Además de la detección de vida, dos de las tecnologías más prometedoras son:
- Análisis basados en el riesgo impulsados por IA/ML: Como ya se ha mencionado, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático pueden utilizarse para cometer fraudes, pero también para combatirlos. Gracias a su capacidad para evaluar enormes conjuntos de datos en tiempo real en múltiples dispositivos y transacciones, la IA puede crear modelos predictivos e identificar patrones —y anomalías— que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos.
- Verificación de documentos: El aumento de los documentos falsos y el auge de los servicios financieros digitales han intensificado la necesidad de una verificación segura de la identidad en línea, así como de los métodos utilizados para garantizar que los consumidores son quienes dicen ser. La tecnología basada en la inteligencia artificial, como BlinkID de Microblink, puede capturar y extraer datos de los documentos de identidad de forma segura, rápida y precisa. Por su parte, tecnologías como BlinkID Verify pueden realizar comprobaciones avanzadas contra el fraude…
Aplicación de medidas eficaces de prevención del fraude
El fraude de identidad digital se produce aproximadamente cada 22 segundos, lo que causa estragos en la vida de los consumidores, en las empresas con las que hacen negocios y en las entidades financieras que les representan. La elección de las medidas de prevención del fraude más adecuadas para ti depende de la naturaleza de tu negocio, su tamaño y los ajustes que debas realizar para mantenerte a la vanguardia.
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